Recuerdo la primera vez que inicie una acción emprendedora, en cuanto a negocio se refere. Creo que tenía unos 14 años y en clase de informática se nos había pedido llevar para la siguiente sesión un disquet para guardar no se qué trabajo y bajo la puntualización de que sin disquet no se aprobada dicho trabajo. En esa época ni trabajaba, ni tenía paga; por suerte podía pedir de vez en cuando algunas monedas para salir a tomar algo y poco más. Decidí, iluminado por mi inquietud y probablemente mi insensatez, comprar toda una caja de 10 disquets y revenderlos a los compañeros que se hubieran olvidado de comprarlo. Tuve suerte, si los disquets valian unas 80 ptas., los revendí a 100 ptas. y me gané una pequeña paga de pocos céntimos, suficiente para mis gastos de patatas, chuches y cigarros de aquella época.
Recuerdo la cara de ilusión de la gente al ver que yo traía disquets de sobra, y aunque ahora alguién piense que los podria haber fiado y no haber hecho negocio con mis compañeros, en aquel entonces todo el mundo aceptó el trato muy felizmente. Más me juagaba yo que había invertido mis pocas monedas en una acción que me podía haber salido mal.
Ya en esa época me daba cuenta que a mi me gustaban las cosas prácticas, de acción a medio plazo, de repercusión rápida, contactando con el público y satisfaciendo necesidades. Esa intrusión en el mundo del business, me sirvió para aceptar que no sería una gran estudioso y que entraría bastante antes que mis semejantes en el mundo laboral. Ahora, estudié y aprobé, con más o menos ayuda, hasta finalizar el bachillerato. Luego cursé un CFGS y al acabar otro.
El único recurso que usé para emprender aquel negocio ilegal fué la empatia. Pensé, que necesitaría yo? Que me alegraría el día? Para que estaría dispuesto a pagar? Que perdería si no poseyera o realizara lo que necesito? También reflexioné sobre si en el quiosco que había enfrente la escuela o en la copisteria venderían disquets. Después de esta reflexión pensé que podía intentarlo, a fin de cuentas, no ponía en juego ni mi patrimonio, ni mi estabilidad laboral y ni mi futuro familiar ni social.
Luego pasaron más de 6 años hasta que no volví a emprender otra aventura empresarial por mi cuenta. Ya os contaré.
No importa cuanto tiempo tengas que tardar para llevar a cabo tus ilusiones, hay quien necesita años para estar seguro de dar el paso, para estar seguro que tiene un buena idea de negocio y estar preparado para ejecutarla, aunque ello tampoco garantizará su éxito.
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